José Manuel Loza miércoles 15, febrero 2012
La industrialización y la transformación de nuestras materias primas en productos con valor agregado para la exportación, ha sido siempre una de las metas de nuestro pueblo desde hace muchísimos años, tanto en lo que se refiere a la producción minera como hidrocarburífera.
Hemos sido testigos de la explotación de nuestros recursos minerales y de su exportación sólo como materia prima, la misma que es transformada en el exterior y que retorna a nuestro país en esa condición, tarea que ya la debíamos haber realizado.
Igualmente en lo que se refiere a los hidrocarburos, nuestra meta ha sido siempre la de vender a otras latitudes como materia prima, especialmente el gas, como sucede actualmente con el Brasil y la Argentina, tarea que se la ejecuta frente a las graves deficiencias por la falta de exploración y explotación, que ha ocasionado la importación de diesel que es subvencionado en el mercado interno, así como de gasolina.
Se ha hablado constantemente de industrialización, como paso para lograr la meta señalada, además de que, de esta manera, se pueden generar empleos dignos, para tantos ciudadanos que se encuentran desempleados, sin ninguna esperanza de ser ocupados por la empresa estatal o la privada.
En la Cumbre Social que se llevó a la cabo en Cochabamba, fue precisamente este punto uno de los más enfatizados, lo que ha provocado que el poder Ejecutivo adopte los pasos necesarios para viabilizar ese planteamiento y demanda ciudadana.
Precisamente ha enviado un proyecto de Ley a la Asamblea Legislativa, para que se utilice el 10 por ciento de las reservas internacionales en la creación de un fondo de desarrollo productivo, destinado a financiar los proyectos de inversión en la industrialización en diferentes campos de la actividad productiva del país.
Debemos considerar que en este momento contamos con reservas internacionales que superan los 12.000 millones de dólares, suma importante e inédita, de la que se descontaría alrededor de 1.200 millones para este objetivo.
Nos parece un paso necesario, por cuanto precisamos, de una vez por todas, ejecutar proyectos destinados a la industrialización, que se convertiría un hito en el desarrollo y progreso de Bolivia.
Aunque, como no podía ser de otra manera, aún se debe considerar quién o quiénes manejarán estos fondos, la organización de una entidad que debería estar alejada de los espacios políticos, para que ingrese al económico y técnico, para que de ahí emerjan proyectos y obras adecuadas para los que se impulsa.
De todas maneras el paso está dado, esperando la decisión parlamentaria y las explicaciones que son necesarias.
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