“La COMIBOL se ha lanzado a responder el desafío que supone independizar a Bolivia de las limitaciones a las que fue sujetada desde hace más de cien años. La coyuntura política y económica es favorable y las condiciones básicas están dadas. Dentro de unos años, podremos hablar de una verdadera industria minero metalúrgica”.
El presidente ejecutivo de COMIBOL, Héctor Córdova E. dijo que la corporación minera “ha recogido el guante” de los nuevos retos en minería, metalurgia e industrialización exigido por el Gobierno de la Revolución Democrática y Cultural, el pueblo boliviano y la misma coyuntura económica internacional.
Recordó que en los orígenes de la minería nacional, el mineral extraído era rápidamente transformado en metal y éste, a su vez, en el producto requerido por la comunidad.
El capitalismo de acumulación nos cambió el rumbo –dijo Córdova-. Poco a poco, nuestro papel se redujo a la provisión de minerales. Otros comenzaron a encargarse de la extracción de los metales y otros de la elaboración de los productos terminados (adición de valor); peor todavía, con el tiempo, estas dos fases fueron trasladadas a otros países.
Mirando al futuro
Manifestó que este proceso llevó a Bolivia a una situación “muy débil en el mercado internacional” porque “no fijamos los precios de nuestros concentrados, nos descuentan por los procesos de extracción de los metales, no nos pagan por elementos valiosos que acompañan a los metales mayoritarios y no fabricamos los productos que necesitamos para nuestro desarrollo cotidiano”.
Consideró que “la situación es dramática y grave”. Bolivia, siendo dueña de materia prima en variedad y cantidad excepcionales, depende sus actividades de terceros. Las iniciativas de independencia chocaban con intereses contrarios. “Montar nuestras fundiciones, nos costó mucho esfuerzo, sacrificio y concesiones. Es conocido el caso de nuestra planta (Karachipampa) que, después de ser montada, tuvo que esperar más de treinta años para funcionar”.
El presidente de COMIBOL mira el futuro con optimismo: “Las condiciones políticas, económicas y sociales que vive Bolivia desde hace seis años, alientan la esperanza de romper las limitaciones impuestas desde hace muchos años. Es el momento de saltar a la metalurgia y a la industrialización de los metales”.
“La COMIBOL recogió el guante y emprendió una serie de proyectos que nos aproximan a la independencia soñada”, dijo Córdova. Y puso de ejemplo, aunque modesto, al proyecto Capuratas.
“La mina de Capuratas (frontera con Chile) produce azufre y éste es procesado en la Fábrica de Ácido Zulfúrico de Eucaliptus; el ácido es utilizado para la obtención de cobre catódico por la Empresa Minera Corocoro. En poco tiempo, el cobre será transformado en cable de troles para uso de la minería tradicional nacional en la Fábrica de Alambrón (en proceso de planificación). Cerrar este círculo productivo y de industrialización, ha tomado muchos años y ha requerido de grandes inversiones; pero el resultado se deslumbra alentador”.
El oro de EBO
Por otra parte, sostuvo Córdova Eguívar, los joyeros y orfebres de La Paz han formulado una propuesta para trabajar con la Empresa Boliviana del Oro con el objetivo de agregar valor al oro que rescate o produzca. Esta iniciativa tiene una connotación especial en este tiempo en que el precio internacional del metal se mantiene en niveles muy altos para un trabajo artesanal.
“Si lográramos obtener los metales que encierran nuestros concentrados y les añadiéramos el valor que supone fabricar bienes de consumo final, podríamos multiplicar significativamente los excedentes generados por la explotación de esos recursos naturales no renovables”, declaró.
El proyecto de industrialización del litio y del potasio emprendido por la COMIBOL, mediante su Gerencia Nacional de Recursos Evaporíticos, mostrará otra faceta de este intrincado mundo de los minerales y metales por tres factores: 1) define una posición soberana del Estado para obtener por cuenta propia las sales de litio y potasio, sentando las bases de la industria química nacional, 2) obtendrá productos de consumo final, baterías o fertilizantes; y 3) fabricarán la mayor parte de los insumos que requieran las industrias de los productos terminados, así, se montarán fábricas de cal, de carbonato de sodio, de electrodos de níquel y de otros requerimientos. Esta situación es extremadamente compleja y exige una precisión de joyería para que tenga éxito.
Para concluir, Héctor Córdova dijo: “la COMIBOL se ha lanzado a responder el desafío que supone independizar a Bolivia de las limitaciones a las que fue sujetada desde hace más de cien años. La coyuntura política y económica es favorable y las condiciones básicas están dadas. Dentro de unos años, podremos hablar de una verdadera industria minero metalúrgica”.
El oro de EBO
Por otra parte, sostuvo Córdova Eguívar, los joyeros y orfebres de La Paz han formulado una propuesta para trabajar con la Empresa Boliviana del Oro con el objetivo de agregar valor al oro que rescate o produzca. Esta iniciativa tiene una connotación especial en este tiempo en que el precio internacional del metal se mantiene en niveles muy altos para un trabajo artesanal.
“Si lográramos obtener los metales que encierran nuestros concentrados y les añadiéramos el valor que supone fabricar bienes de consumo final, podríamos multiplicar significativamente los excedentes generados por la explotación de esos recursos naturales no renovables”, declaró.
El proyecto de industrialización del litio y del potasio emprendido por la COMIBOL, mediante su Gerencia Nacional de Recursos Evaporíticos, mostrará otra faceta de este intrincado mundo de los minerales y metales por tres factores: 1) define una posición soberana del Estado para obtener por cuenta propia las sales de litio y potasio, sentando las bases de la industria química nacional, 2) obtendrá productos de consumo final, baterías o fertilizantes; y 3) fabricarán la mayor parte de los insumos que requieran las industrias de los productos terminados, así, se montarán fábricas de cal, de carbonato de sodio, de electrodos de níquel y de otros requerimientos. Esta situación es extremadamente compleja y exige una precisión de joyería para que tenga éxito.
Para concluir, Héctor Córdova dijo: “la COMIBOL se ha lanzado a responder el desafío que supone independizar a Bolivia de las limitaciones a las que fue sujetada desde hace más de cien años. La coyuntura política y económica es favorable y las condiciones básicas están dadas. Dentro de unos años, podremos hablar de una verdadera industria minero metalúrgica”.