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COMIBOL y su herencia archivística

COMIBOL y su herencia archivística

e

l convulsionado periodo del nacionalismo revolucionario fue enmarcando hitos que cambiaron el rumbo histórico del país. Uno de os temas trascendentales para este periodo y que tuvo resonancia internacional fue, sin duda la minería.

Se crea mediante Decreto Supremo la Corporación Minera de Bolivia 8comibo), y poco tiempo después, será firmado otro decreto: el de la Nacionalización de las Minas.

El indicado decreto establece que son también sujetos expropian los “…estudios, informes técnicos, planos, cartas de curs, libros de contabilidad, documentos, archivos[…] de propiedad de las empresas Patiño Mines Enterprises Consolidate Inc.; Ballivián Tin, Tunggsten Mines Corporation, con su subsidiaria Sociedad de Estaño de Araca; Compañía Minera Unificada del Cerro de Potosí; Compañía Minera de Oruro, con sus subsidiarias Compañía Estañifera de Vinto y Sociedad Estannífera de Morococala; Empresa Minera Matilde; Mina Pampa Grande Empresa Minera Bolsa Negra; Grupo Minero Venus y Compagnie Aramayo de Mines de Bolivia S.A; las instalaciones pertenecientes a Mauricio Hochschild S.A.M.I..”. Esto significo para la COMIBOL una extensa y rica herencia documental.

Se delega la responsabilidad de su custodia al Jefe de la Sección de Archivos, función que le toco cumplir al señor Luís Jordán, y el mismo, en los primeros días de noviembre de 1952, emite el índice de las distintas empresas mineras nacionalizadas, asignándoles un código numérico a cada una de ellas, agrupándolas en tres secciones: documentación del ex grupo Patiño, del ex grupo Hochschild y del ex grupo Aramayo.

Posteriormente, en una sección se Directorio llevada a cabo el 27 de abril de 1954, se señala la categorización del personal de la Oficina Central donde se dispone que las funciones del Encargado de Archivo General y Fotostática dependa funcionalmente de la Secretaria General de la Institución.

Esta oficina, en cumplimiento de su tarea eminentemente técnica, tuvo la necesidad indispensable de redactar normas de control para la elaboración de la correspondencia y telegramas. Algunas de ellas señalan “al pie y en letras mayúsculas se indicara las iniciales de la persona que dicte y en minúsculas del que copie…”. “ Se harán tantas copias de tantas copias de toda comunicación como sean los fils a que corresponda cada asunto, personas o secciones a las que interese su conocimiento, anotando al pie c.c. con copia)”. “para el Departamento Técnico invariablemente la correspondencia se hará con dos copias; la una será para el file respectivo y la otra para el Archivo General o Cronológica”. Para los radiogramas y telegramas en la forma acostumbrada, o sea 3 copias”, etc. Las tareas asignadas a la COMIBOL (explorar, comercializar e importar maquinaria para la actividad minera) y el desarrollo alcanzado por la institución, hicieron repercutir decisivamente en la generación documentaria.

Estas circunstancias motivaron a establecer un sistema de administración exclusivamente para el Departamento Técnico. Se redacta en 1957 una nomenclatura decimal para el departamento indicado, teniendo por objetivo “… evitar el desorden, equivocaciones y duplicaciones de copias inútiles y, además facilitara enormemente la clasificación, orden y seguridad en el archivo de toda la correspondencia y, finalmente, se tendrá seguridad en encontrar el documento que se necesita” (Ver anexo1).

Estas circunstancias motivaron a establecer un sistema de administración exclusivamente para el Departamento Técnico. Se redacta en 1957 una nomenclatura decimal para el departamento indicado, teniendo por objetivo “… evitar el desorden, equivocaciones y duplicaciones de copias inútiles y, además facilitara enormemente la clasificación, orden y seguridad en el archivo de toda la correspondencia y, finalmente, se tendrá seguridad en encontrar el documento que se necesita” (Ver anexo1).

Se establecen las normas para la administración de los documentos en los archivos de oficina, se reconoce a la autoridad archivística institucional, con atribuciones claramente establecidas, reconociéndole ser el ente rector y regulador de procedimientos y normalización del proceso en la producción documentaria dentro de la COMIBOL

El acelerado crecimiento de la documentación y la centralización de los mismos en el Archivo General ubicado en las instalaciones de la Avenida Mariscal Santa Cruz de la ciudad de La Paz, tuvo como consecuencia la saturación de los ambientes, situación que obligo al traslado de la documentación a los almacenes de la COMIBOL ubicados en la actual ciudad de El Alto.

Las autoridad de la COMIBOL firman un acta en fecha 9 de de febrero de 1965, y la parte pertinente del acta dice “Se procedió a la anulación y consiguiente quema de documentación […] que previamente fueron seleccionados por el Jefe del Archivo Sr. Jordan […]. Se hace, constar que la anterior correspondencia no tiene ningún valor e importancia comercial ni mercantil para la Institución”.

Los documentos eliminados pertenecían a las empresas que fueron nacionalizadas (Patino, Hochschild y Aramayo) y correspondía a los años 1029 a 1952, en una cantidad de “417 fólderes de palanca […] y 30 bultos conteniendo files”.

Los criterios empleados para la destrucción de la indicada documentación nos llevan a concluir que la tarea de la valoración documental, que se hizo previamente, no contiene ninguna visión en beneficio de la investigación científica, y esto eminentemente a consecuencias de la acumulación de las grandes masas documentales que existían. Seguros estamos que estos documentos convertidos en cenizas iban a servir para la reconstrucción de nuestra memoria colectiva.

La década de los 70 abre un nuevo periodo en la historia del país. El sistema de gobierno instaurado se caracteriza por el autoritarismo (gobierno de Hugo Banzer Suárez), y los ajustes en al estructura interna de la COMIBOL no tienen una directa incidencia en la historia archivistita de la institución. E incluso, con el fin de garantizar la conservación de la documentación generada por la entidad y que tenía carácter “reservado”, se realizan gestiones para la compra de cajas de archivo definitivo.


La década de los 80 significo para el país grandes y profundos cambios en el campo económico, político y social. Se agudiza la hiperinflación y se impone ajustes estructurales para frenar la misma. Uno de los efectos de estos ajustes fue el derrumbe de la actividad mas importante del país: la minería, COMIBOL, de productora, paso a ser administradora de Contratos de Riesgo Compartido y Empresas Arrendatarias.

Desde 1994 hasta las 1995, camiones atestados de toneladas de papel fueron trasladados a las instalaciones de los Almacenes del El Alto. La gran cantidad de estos fueron echados en los patios, bajos techos improvisados. La documentación fue atacada por roedores y palomas; era parte de la destrucción de esta emblemática, institución. Los archivos quedaron en abandono y muchos e ellos fueron quemados, como lo ocurrido en Velarde, de la Empresa Minera Unificada Cerro de Potosí.

Los documentos de los 34 centros productivos quedaron en total abandono; los despidos provocaron el éxodo de los trabajadores y el desmantelamiento de las instalaciones de las empresas.

Pese a esas circunstancias, el Archivo de la COMIBOL se resistió a desaparecer y hoy habré unan nueva etapa en la archivística del país. Una etapa en la que su función principal y su objetivo supremo es convertirse en el custodio de la conciencia colectiva del país.

 

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